domingo, 16 de diciembre de 2012

Los Chollima, la Selección Norcoreana Que Quiso Conquistar el Planeta Fútbol


Cada Mundial de Fútbol comienza con el favoritismo de las mismas selecciones de siempre: Brasil, Argentina, Alemania, Italia o Inglaterra. Sin embargo, con el correr de los partidos siempre aparece un combinado que comienza a reunir las miradas, acaparar los aplausos y aglutinar las preferencias de cara a la definición del título. Checoslovaquia, Suecia o Hungría son ejemplos de que en las primeras justas también ocurría esto mismo. Y es imposible olvidar lo ofrecido por Bélgica, Camerún,  Bulgaria, Corea del Sur, Ghana o Uruguay, más recientemente. Sin embargo, hay un seleccionado que llamó la atención por su ordenado, pero vistoso juego, que emocionó a toda la fanaticada y que logró hacerse con un lugar dentro de las revelaciones en la mayor lid del balompié alrededor del mundo, y que por motivaciones políticas pretende pasarse por alto: Esta es la historia del Seleccionado de Corea del Norte en Inglaterra 66'.

Mediados de la década del 60', y en la Península de Corea poco más de diez años habían pasado desde que la cruenta guerra fratricida desmembrara una nación que durante los siglos había permanecido unida, pero que el afán mercantilista había dividido, irreconciliado y enemistado hasta llevarla a un punto de total antagonismo que amenazaba con retomar la beligerancia en cualquier momento. Así, y hacía el septentrión del Paralelo 38º, se desarrollaba bajo la Ideología Juche, la República Democrática Popular de Corea. Coqueteando con el estalinismo, las autoridades norcoreanas se encontraban aplicando sesudos planes económicos que le permitían a la nación encontrarse en franca expansión económica. La industria pesada, así como la construcción de gran infraestructura y el desarrollo de la agricultura, tenían a la nación mirando con optimismo el futuro.

Además, y como ha sido la tónica en las administraciones de corte socialista, las autoridades norcoreanas habían impulsado y fomentado la actividad física entre sus compatriotas. Situación a la que el fútbol no estuvo ajeno. Así, y apostando todo en un deporte que siempre apasionó a dicha nación, tanto las autoridades políticas como las autoridades deportivas pusieron todo el empeño para que dicho deporte diera que hablar tras sus fronteras. Y así ocurrió. Se aproximaba una nueva versión de la Copa Mundial de la FIFA, a jugarse en Inglaterra, y Corea del Norte no encontró mejor vitrina para mostrar su evolución con la pelotita en los pies, Así, inscribió a su combinado para pelear por un lugar en la máxima cita futbolera.

69 selecciones se matricularon para disputar un lugar en la copa y la FIFA decidió asignar los cupos a través de las zonas geográficas. Así, en Europa 32 equipos disputarían 9 plazas; en Sudamérica 9 combinados pelearían por los 3 lugares; Norteamérica, Centroamérica y el Caribe bregarían por un sitio, mientras que África y Asia en conjunción con Oceanía, lucharían por medio cupo respectivamente.

Esta situación irritó a la Federación Africana, la que desestimó competir. Así, el medio cupo de dicha federación se sumaría al que disputaban en conjunto asiáticos y oceánicos, por lo que el ganador de dicha liguilla aseguraría un cupo directo a Inglaterra 66'. No obstante aquello, los problemas y desavenencias no concluyeron ahí. Sudáfrica, no solidarizó con la postura africana y solicitó a la FIFA participar en las eliminatorias en Asía, hecho que fue aceptado. No obstante, y ante el hecho manifiesto de la Asociación de Fútbol Sudafricana de presentar oncenas solo compuestas por blancos, fue desafiliada, hecho que se mantuvo por casi un cuarto de siglo.

Así, entonces, Corea del Norte, Australia y Corea del Sur intervendrían por el único cupo. No obstante, y a pocos días de que se iniciaran los encuentros, los surcoreanos manifestaron que adherían a la postura africana y que no participarían de la disputa. Más que  solidaridad, era una bofetada a sus vecinos del norte, intentando con eso boicotear la participación de la República Democrática Popular de Corea e instar a que la FIFA a que declarara nula la clasificatoria Asiático-Oceánica. No obstante, el ente con sede en Zurich no accedió a sus peticiones y mantuvo firme dichas eliminatorias, las que ahora solo dirimirían Australia y la ya nombrada Norcorea.

Con diferencia de tres días, los dos partidos se llevarían a cabo en la ciudad camboyana de Phnom Penh, escenario neutral y equidistante de ambas naciones en juego. Y todo sería una fiesta para los orientales. Con una goleada de 6 a 1, producto de los goles de Pak Doo-Ik y On Sung-Hwi, en una ocasión, y de Pak Sung-Jing y Han Bong-Jin en dos ocasiones, más el descuento australiano de Scheinflug, la clasificación norcoreana era casi un hecho.

En el partido de vuelta, era cuestión de ratificar lo mostrado tres días atrás para hacerse con un boleto hacia Inglaterra. Y así fue. Un sólido 3 a 1, producto de los dos tantos de Kim Seung-Il en dos ocasiones, y de Pak Sung-Jin, más el descuento de los isleños, que nuevamente corrió por parte de Scheinflug, la República Popular Democrática de Corea decía presente por primera vez en una cita mundialista. Con un global de 9 a 2, más de algo quería demostrar en las islas británicas.

Seleccionado Norcoreano reconociendo el Estadio Ayresome Park

Con un lugar en el Mundial, la tarea ahora era confiar en que les tocase un grupo accesible, no obstante, el haber quedado encasillado en la última grilla del sorteo, le hizo esperar un grupo dificilísimo. Y así fue, pues quedaron emparejados con Chile, Italia y Unión Soviética. Un más que duro grupo, pero que le permitiría a los "Chollima", como fueron bautizados en su país, el demostrar para lo que verdaderamente estaban hechos.

Avecindados en la ciudad de Middlesbrough, los Norcoreanos sabían que su estadía en Inglaterra no sería fácil. Hacía algunos años, Gran Bretaña había apoyado fervientemente la lucha de Corea del Sur ante su patria en la Guerra de Corea. De hecho, tanto rechazo generó su presencia, que a nivel dirigencial se planteó la posibilidad de no tocar su himno ni ondear su bandera. Inclusive, llegó a especularse el hecho de que la Foreing Oficce no les permitiera el visado para ingresar a Inglaterra. No obstante, primó la cordura y se les permitió el ingreso con la condición de que su himno nacional no fuese entonado en los partidos que disputase.

Los fieros comunistas de ojos rasgados, como los presentaban los ingleses, distaron mucho del grupo de pequeños y ligeros jóvenes que arribaron a la eminentemente industrial Middlesbrough. Allí, la población, de marcada clase obrera, simpatizó inmediatamente con los norcoreanos, quienes, con una sonrisa fácil y sobretodo con su humildad, fueron cautivando a toda la ciudad.

La relación de la ciudad con el seleccionado "Chollima" se vio aún más profundizada tras su debut en la Copa. Al frente tenían a la poderosa Unión Soviética, que contaba entre sus filas con el mejor arquero de la época, la "Araña Negra", Lev Yashin, y con las figuras rutilantes de Valeri Voronin e Ígor Chislenko. E hicieron valer su supremacía. Con un contundente 3 a 0, los "Soviéticos" se imponían a los norcoreanos, pero el juego en equipo, la velocidad y la preciosidad de sus pases hizo que la afición local se sintiera aún más representada por los menudos orientales que vestían de rojo.

En el encuentro siguiente, los "Chollima" convocaron a 16 mil personas a presenciar el cotejo ante Chile, otro rival de peso, que cargaba con un tercer lugar en el mundial inmediatamente anterior y que contaba entre sus figuras con Leonel Sánchez, uno de los goleadores de la justa anterior.

Norcoreanos y Soviéticos frente a frente en Middlesbrough

Y vaya que les resultó difícil. A los 26' minutos de partido, Rubén Marcos anoto de penal el primer gol del encuentro. Pero los norcoreanos no bajaron los brazos y faltando sólo sesenta segundos para que culminara el cotejo, el delantero Pak Seung-Zin, marcó la igualdad que le permitía seguir soñando con su paso a los cuartos de final.

El siguiente lance, sin dudas, sería el más complicado. Si querían ratificar el buen juego y meterse por primera vez en fases decisivas, debían vencer a la poderosísima Italia que, con Gianni Rivera y Alessandro Mazzola, pretendía meterse en cuartos de final, tras 30 años de ausencia.

En un encuentro friccionado, donde no se dieron ventajas, los norcoreanos comenzaron a sacarlas cuando el primer tiempo ya acababa. Pak Doo-Ik, marcaba el único tanto del partido y la clasificación de la República Popular Democrática de Corea a la ronda de cuartos de final. Tanto le dolió la eliminación a los "Azurros" que en Italia Doo-Ik se volvió una figura de culto, al cual denominaron "el Dentista", debido al dolor que les causó por el tanto que los eliminaba.

Momento exacto en que Pak Doo-Ik vence a Albertosi

En el país comunista se ofreció la victoria como el triunfo de la colectividad por encima del individuo, y así los subscriben los jugadores entrevistados en el documental. Pero irónicamente, sería la mayor individualidad de aquellos tiempos la que acabaría definitivamente con el sueño norcoreano.

En cuartos, el rival sería Portugal, que venía comandado por el histórico Eusebio. Los “Lusos” habían comandado el grupo C del certamen, ganando sus tres encuentros y propinándole un 3 a 1 certero a Brasil, equipo defensor del título, con el que quedaban eliminados de la justa inglesa.

No obstante aquello, el hecho de haber vencido a Italia les entregaba las armas necesarias para hacerle partido a Portugal y quedarse con el encuentro. Además, contaban con una fervorosa barra, compuesta por muchos de los habitantes de Middlesbrough, los que en masa -se calcula que unos  3 mil aficionados- los acompañaran hasta Liverpool para apoyarlos en su lance ante los “Lusitanos”.

Y el apoyo sirvió. En un primer tiempo espectacular, el elenco adiestrado por Myung Rye-Hyun, se imponía por 3 goles contra 1 a los portugueses. Al minuto de juego, Pak Seung-Zin, abría la cuenta. Veinte minutos más tarde, Lee Dong-Woon aumentaba las cifras. A los 25' Yang Seung-Kook ponía la sorpresa y el 3 a 0 transitorio, no obstante Eusebio, y en dos ocasiones, descontaba para su seleccionado, poniendo la cuota de incertidumbre para la parte final.

Yoon Kyung Oh y Coluna, capitán de Norcorea y Portugal, respectivamente
De “tu a tu” se presagiaba el segundo tiempo, pero, y ante la perplejidad de los más de 50 mil simpatizantes que se dieron cita en el Goodison Park de Liverpool, el elenco asiático que entro la etapa de desenlace, distó mucho del que ofrecía espectáculo en los encuentros anteriores.

A los 56', empató la "Pantera Negra". Y fue él mismo quien puso el transitorio 4 a 3. En ese instante, se pensó un repunte norcoreano, tal como lo hiciera ante Chile. Sin embargo, y a tan sólo diez minutos del final, José Augusto decretó el 5 a 3 definitivo y el final del sueño de los "Chollima" en Inglaterra.

A su regreso, fueron recibidos como héroes en Pyongyang. Muchos siguieron ligados al fútbol, intentando poner nuevamente a Corea del Norte en el concierto internacional, hecho que casi logran para el mundial de 1982, ya con varios jugadores menos de los que habían participado el 66’, pero en la penúltima ronda cayeron ante China y no pudieron repetir la hazaña de hacía dieciséis años.

Lo hecho por la República Popular Democrática de Corea, fue por años la mejor presentación de un elenco asiático en la historia de la Copa del Mundo. De hecho, tuvieron que pasar 36 años para que alguien pudiera igualarla. Esta vez, fue su vecino del sur, los que pudieron igualar y superar dicha performance, quienes, y en el certamen celebrado dentro de sus fronteras         -Corea-Japón 2002-, y con más de alguna ayuda arbitral, se quedaron con el cuarto lugar de la cita.

Finalmente, tuvieron que pasar 44 años para que Corea del Norte volviera a jugar un mundial. Fue en Sudáfrica 2010, pero, y pese a las expectativas, el elenco “Chollima” dejó bastante que desear,  perdiendo sus tres encuentros, marcando tan solo un gol y haciendo que la figura de aquel equipo modesto, pero aguerrido, se engrandeciera aún más y se volviera un mito.


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